La prueba de VIH: Puerta de Entrada hacia el Tratamiento o la Prevención

Desde que se reconocieron los primeros casos de SIDA en Estados Unidos en 1981, han ocurrido muchos avances en la lucha contra el VIH/SIDA. Estos avances han provocado una conversación distinta entre los proveedores de salud. Ahora podemos dialogar sobre el comienzo del final de la epidemia de VIH/SIDA.
La Estrategia Nacional contra el VIH/SIDA (2022-2025) proporciona el método para acelerar los esfuerzos para poner fin a la epidemia del VIH en los Estados Unidos para 2030. Como parte de esta estrategia, en el 2019 se anunció Ending the HIV Epidemic, un plan con varias metas ambiciosas incluyendo la reducción del 75% en las nuevas infecciones por el VIH para 2025 y una reducción del 90% para 2030. Ending the HIV Epidemic identificó 57 jurisdicciones de Estados Unidos altamente afectadas por el VIH y San Juan, Puerto Rico, es una de ellas. El plan aspira hacer seguimiento de todos los casos de VIH, intervenir para detener la transmisión y vincular a las personas de la comunidad con los recursos adecuados de tratamiento, atención y prevención. Hay mucho trabajo por hacer, pero también tenemos varias herramientas que permiten que las metas propuestas sean alcanzables.
Hemos adquirido mejor entendimiento del uso de los medicamentos utilizados para controlar el VIH. Gracias a estos medicamentos y a su gran efectividad, existen reducciones dramáticas en morbilidad y mortalidad. La infección por VIH ya no es una sentencia de muerte; es una enfermedad crónica manejable.
Para muchos individuos las terapias consisten en 3 ingredientes. Sin embargo, está ocurriendo un cambio de paradigma muy notable al obtener eficacia extraordinaria al utilizar regímenes con solo dos ingredientes. En adición, se están utilizando medicamentos inyectables de larga duración con excelentes resultados. El tratamiento no solo produce los beneficios de salud que ya conocemos en la persona que vive con el virus, sino que también se ha convertido en un arma poderosa para reducir la transmisión de la infección. Esto garantiza una reducción de riesgo de infección en las parejas de aquellos que tienen diagnóstico positivo a VIH y, por ende, a la comunidad. Precisamente de esto se trata la campaña “indetectable es igual a intransmisible” (I = I). Significa que una persona que vive con VIH que está bajo tratamiento y tiene carga viral indetectable no puede transmitir el VIH por medio de relaciones sexuales. Una carga viral indetectable se definió como menos de 200 copias de VIH por mililitro de sangre.
Mas allá, ahora podemos utilizar los medicamentos antirretrovirales como herramientas efectivas para la prevención del VIH en personas que no han adquirido el virus. Existen 3 medicamentos aprobados por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés): Truvada®, Descovy® y Apretude®.
¿Pero cómo se logra el vínculo al tratamiento o a la prevención de VIH y se asegura un cuidado de salud de alta calidad para los pacientes? Haciendo la prueba de VIH. Estudios han demostrado que cuando un proveedor de salud recomienda la prueba del VIH, ocurre un impacto significativo sobre la decisión del individuo a hacerse la prueba. Teniendo esto en cuenta, los proveedores de salud desempeñan un papel crucial para que las personas se hagan la prueba de VIH de manera rutinaria. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus en inglés) recomiendan que todas las personas entre los 13 y 64 años se hagan la prueba del VIH al menos una vez, como parte de su cuidado primario.
Las pruebas de detección rutinaria del VIH reducen el estigma en torno a las mismas. Aunque la identificación de comportamientos que aumentan el riesgo de contraer el VIH es importante, a veces esta búsqueda provoca que las personas se sientan señaladas o juzgadas. Es más probable que las personas acepten la prueba de VIH recomendada cuando se ofrece de forma rutinaria, y no basada en una evaluación de riesgo. El proceso debe ser tan usual como las muestras de colesterol, glucosa en sangre, antígeno prostático u otras pruebas que se ofrecerían de manera habitual según la edad y el sexo al nacer del paciente. La adopción de este enfoque normaliza el proceso de evaluación y análisis del riesgo del VIH a medida que los pacientes esperan estos servicios dentro de su atención primaria. En adición, las pruebas de detección rutinarias favorecen a que se pierdan menos diagnósticos.
Hacerse la prueba de VIH es la única manera de saber si tiene el virus, incluso si no tiene síntomas. Conocer su estatus permite comenzar tratamiento temprano o tomar medidas de prevención para protegerlo a usted y a los demás.
Hágase la prueba. Referencias
The White House. National HIV/AIDS strategy for the United States 2022–2025. Published 2021. https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2021/11/National-HIV-AIDS-Strategy.pdf
United States Department of Health and Human Services. Guidelines for the Use of Antiretroviral Agents in Adults and Adolescents Living with HIV.
Prevention Access Campaign. Undetectable = Untransmittable. https://preventionaccess.org/
Branson B, et al. Revised recommendations for HIV testing of adults, adolescents, and pregnant womeninhealth-caresettings. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2006; 55:1-17. https://www.cdc.gov/mmwr/preview/mmwrhtml/rr5514a1.htm



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