PrEP: una reflexión desde la experiencia clínica
- Dra. Jessica Rosario
- May 20
- 2 min read
En la práctica clínica hay conversaciones que se repiten… y que merecen ser profundizadas.
Muchos jóvenes aún dudan en comenzar la PrEP. Las razones son variadas: miedo a efectos secundarios, la percepción de “no estoy en riesgo”, el estigma, la desinformación, o simplemente la dificultad de verse a sí mismos dentro de un escenario posible.
También hay otro fenómeno que veo con frecuencia: pacientes que rechazan la PrEP, pero sí están dispuestos a usar DoxyPEP.
Y aunque cada estrategia preventiva tiene su lugar, a veces es importante hacer una pausa y reflexionar juntos. Especialmente cuando el argumento es: “solo practico sexo oral”.
Ahí suelo decirlo con claridad, pero con empatía: si tienes riesgo para una infección de transmisión sexual, también tienes riesgo de VIH.
No desde el miedo, sino desde la realidad clínica.
Creo que parte del reto con las generaciones más jóvenes es que no han vivido de cerca las consecuencias del VIH como otras generaciones. Las infecciones que conocen, y ven, son otras, y por eso esas son las que más les preocupan. Pero eso no significa que el riesgo no exista.
A veces lo explico de una manera muy directa: Hoy tienes la oportunidad de decidir si tomas un medicamento preventivo. Si algún día adquieres VIH, esa decisión deja de ser opcional.
Y aunque el tratamiento del VIH ha avanzado enormemente, también es cierto esto: si no lo tenemos, no lo queremos. Y si podemos evitarlo, debemos hacerlo.
También les comparto algo que nace de la experiencia: no tienes idea de lo que muchas personas viviendo con VIH hubieran dado por tener, en su momento, una herramienta como la PrEP.
Algunos profesionales y pacientes aún perciben que la PrEP puede fomentar conductas de riesgo. Esa preocupación merece respeto, pero también claridad: la PrEP no sustituye el autocuidado, lo fortalece. No reemplaza otras estrategias, las complementa.
Nuestro rol no es imponer, es acompañar.
No es juzgar, es educar.
No es asumir, es abrir espacios seguros para conversar.
Porque cuando la información correcta llega, el miedo cambia.
Y cuando el miedo cambia, las decisiones también.
La prevención no es exageración.
Es conciencia.
Es libertad.
Es salud.



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